EL PRIMER GRITO. HERNAN CRESPO, UNA DE LAS FIGURAS DEL EQUIPO DE ALFIO BASILE, EMPATA EL PARTIDO. LA SELECCION ARRANCO CON BUEN PIE EN LA COPA.
Redondo en el resultado. Auspicioso por el funcionamiento que pudo imponer desde el ingreso de Aimar, la Selección pisó fuerte en el primer
desafío de esta Copa América. Se pueden
sacar conclusiones: a favor y en contra. En el principio, pareció que el equipo no le hallaba la medida al férreo esquema defensivo de
los estadounidenses. Porque se trasladó la pelota con seguridad por el medio, se la retrasó, se quiso hallar los huecos para iniciar la jugada rápida, pero no se consiguió el objetivo. Y fue
empate. Pero hay que detenerse en un detalle: el conjunto norteamericano corrió mucho, con gran ritmo, marcando y cerrando todos los espacios, asfixiando en la zona central, tapando los
laterales. Pero la impiadosa temperatura terminó
minando esa resistencia. Eso y el ingreso de Aimar. Y entonces, aquella labor paciente cobra otra dimensión y la goleada abre el camino
de la esperanza. Porque este equipo vino para llegar a la final y arrancó el camino de la mejor manera;
goleando y avisando. Marcando los límites para los futuros rivales
No ubicó los caminos en ofensiva la Selección en esos primeros cuarenta y cinco minutos. Entre la tranquilidad para moverse, la intención de hacer circular la pelota en el medio, asegurando las
entregas y algún intento aislado de Román de buscar el pase recto, la Selección
quedó atrapada en el sistema que propuso el seleccionado estadounidense: una gran presión en el medio de
la cancha, las marcas apretadas para Messi y Crespo cerca de su arquero. Esa fórmula le permitió soportar escasos sobresaltos, con excepción de los últimos minutos, cuando una enorme atajada de
Kasey Keller evitó que un vigoroso impacto de Verón inscrustara el balón en la red y una salvada apurada casi en la raya del arco de Wynne, tras un cabezazo de Crespo. Lo demás, previsible y
repetido.
Fue indiscutible, además, que influyó en la lentitud de los desplazamientos el agobiante calor.
Empezó amenazando con desplegar toques y llegadas la Selección. Verón, Román y Messi elaboraron una buena jugada que se cortó en el borde del área. Y en la réplica, un largo envío buscando a
Johnson
sorprendió desubicados a Milito y Ayala, Johnson encaró en velocidad, Milito lo cruzó mal y el árbitro sancionó falta y penal. Lo ejecutó Johnson y puso el
inesperado 1 a 0. Enseguida una falta a Riquelme permitió que Verón, con la pelota parada, la
corriera hacia Román, el diez la tiró para Crespo, quien falló de
entrada, pero atropelló Ayala, Keller dio rebote y Crespo puso el tranquilizador empate.
De ahí al final de la etapa, la misma
película. Toqueteo, recorrido por el medio, Estados Unidos corriendo mucho y la Selección sin hallar la fórmula para quebrarlos. Quizá se
necesitaba a Tevez y a Aimar para tener más velocidad y gambeta y ayudar a Messi y Crespo para romper la muralla rival; más profundidad, claro, una materia en deuda en ese lapso. Que entregaron
un fútbol menor, teniendo en cuenta los apellidos y el planteo.
El desarrollo se modificó notoriamente en la segunda fracción. Desde que Aimar ingresó por Cambiasso y ya con Messi recostado sobre la franja izquierda, el equipo mejoró el rendimiento
individual y colectivo, especialmente. Verón y Riquelme encontraron un socio para la salida veloz en Aimar. Messi desequilibró por izquierda y Crespo distrajo marcas y permitió la aparición en
las zonas libres. El segundo gol, un golazo por la elaboración con Messi dejando
solo a Crespo para que el goleador repitiera, fue el anuncio del final. Estados Unidos se fue
cayendo físicamente y aunque nunca abandonó su postura táctica (todos atrás y apostar al pase largo para que resuelva Johnson), el partido fue muy distinto. El gol de Aimar, otra excelente
maniobra con toques y cambio largo de Verón a Crespo y centro de Heinze y el cuarto de Tevez, cerraron un debut tranquilizador. Ahora vendrán otros exámenes, con exigencias diferentes. Pero el
primer paso fue efectivo. Y eso vale. Para reforzar la estima, sobre todo.