Tuesday, 03 June 08, 02:21 AM · Comments(0)
31.05.08 | El planteo bodeguero fue sucio y defensivo, pero el empate conseguido justifica lo realizado por Oldrá. El ascenso quedó a un punto de distancia y, lo mejor de todo, se puede celebrar con gente propia y no por una pantalla gigante.

Godoy Cruz, como pocas veces antes, jugó con la cola muy metida entre las patas.
ANALISIS
Los medios porteños se
cansaron de hablar pestes de este Godoy Cruz versión anti Quilmes. Los mismos plateistas se miraban entre ellos diciendo despectivamente “lo peor de todo es que estos van a ascender”. Y, en
honor a la verdad, fue extraño ver a un Expreso tan defensivo. “Nos tuvimos que meter atrás porque Quilmes empujaba mucho”, diría Salomón más tarde. Chocamos conceptos con el Cato: meterse
atrás es una cuestión de actitud, más allá de las ganas del rival.
Pero vale. Vale traicionar una vez nuestro fútbol que es igual en todas las canchas. Vale porque el empate nos deja a un toquecito de volver, con la particularidad que el retorno no se puede producir a más de mil kilómetros de distancia, sino que se puede dar en casa propia con gente propia.
En busca del puntito, el Gato planteó el partido de mitad de cancha hacia atrás, con Caruso totalmente aislado y Ramírez otra vez lejos de ser un jugador de fútbol. Pero buscando sobre todo ensuciarle el circuito a Giampietri y Alemanno y exacerbar a la gente para que la presión hiciera mella en el local. Y en ese marco, la misión fue cumplida con éxito.
Hay que decir, además, que el DT buscó ganarlo en el complemento pero la expulsión de Moreyra hizo volver a los planes originales incluso incrementado la defensiva. Porque metió a Rojas y Ovelar por Ramírez y Solana, y así ganó terreno y presencia. Porque el paraguayo acompañó con su potencia a Caruso, y el Chino clarificó el panorama por izquierda, liberando a Aguirre para lastimar por derecha. Así el Expreso supo lo que era atacar. Claro que con la roja del Indio otra vez hubo que meter la cola entre las patas, y mucho peor. Garipe de central, Rojas y Vallés de laterales izquierdos, Franco junto al Puma y Salomón por el otro lado con la ayuda de Aguirre. Y más tarde Barrera. Así Quilmes no pudo entrar de ninguna manera.
Y sí, después todos putearon y hablaron porquerías del Tomba. Ese Tomba que por ser defensivo una vez en su vida, quedó a un punto de Primera. Valió la pena.
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