Tuesday, 20 May 08, 01:03 AM
20.05.08> ESPECIAL CLÁSICO | El Expreso fue un equipo que funcionó en conjunto y así marcó diferencias. Individualmente estuvo siempre por encima de su rival.

Caruso fue la figura, y Barrera entró a la perfección siendo otro de los tantos puntos altos del Expreso.
LOS JUGADORES
Algo que influyó directamente en el resultado final comparando un equipo
con el otro fue el rendimiento individual de los jugadores. Mientras que en el local solo se salvaron dos o tres (De la Vega que duró 15 minutos, Solís que incluso en total soledad corrió a
todos, Gómez que lo volvió loco a Vallés pero que a la hora de las papas no fue producente, y Guzmán que le ganó dos veces a Fernández), en Godoy Cruz todos tuvieron un rendimiento del bueno
para arriba.
Ibáñez prácticamente no fue exigido, pero se encargó de controlar con total tranquilidad todos los centros que dispuso Independiente. En defensa, Moreyra, que tanto hizo por jugar este partido (“me pincharon toda la semana para poder jugar y no duré nada”, nos dijo después) jugó 15 minutos. Vallés fue el único punto bajo, porque jugó nervioso, amonestado y siempre perdió la pulseada en el mano a mano con Gómez. Pero el resto, Salomón fue un león, Franco mantuvo su línea de excelencia, y Barrera entró como si hubiera jugado todos los partidos del torneo, participando incluso en el gol.
En el medio, Solana fue el volante aguerrido que dejó todo, Garipe y Olmedo fueron figuras excluyentes haciéndose dueños de la cancha, y Aguirre ya no sorprende a nadie con su emotiva entrega. Ramírez fue quizás otro punto bajo, casi sin tocar la pelota, aunque corrió bastante y cada vez que participó, lo hizo de manera atinada, juntándose con Caruso e incluso teniendo una clara situación de gol. Y Leandro, por su parte, tuvo un primer tiempo opaco donde se la pasó protestando, pero potenció su rendimiento en el complemento convirtiéndose en una de las figuras, corriendo todo, aguantando la pelota como el sabe, dejando atrás dos y tres jugadores en una baldosa y simplificando el juego con la visión de los que la tienen clara.
De los otros ingresados, Fernández no jugó bien, y hasta se comió dos manos a mano imposibles, uno por egoísta. Pero metió el gol del triunfo y por supuesto que eso hace que todo lo malo sea insignificante y olvidable. Y Ariel Rojas entró para recuperar aire y tener la pelota, y cumplió muy bien luego de haber tenido unas últimas actuaciones bastante pálidas.
El triunfo bodeguero tuvo 11 razones que justifican los tres puntos.
Tuesday, 20 May 08, 12:59 AM
20.05.08> ESPECIAL CLÁSICO | Oldrá ganó la pulseada táctica desde el banco porque sabe lo que tiene, lee los partidos rápido y además tuvo el plus de la cábala con Davidgol Fernández.

Equipo. Los once posan y en la cancha se acoplan y funcionan en conjunto. Esa fue una de las diferencias contra Independiente.
ANALISIS TÁCTICO
Que Godoy Cruz le haya ganado a Independiente no fue casualidad. El
Expreso justificó el triunfo desde el mismísimo inicio del partido. Las miradas perdedoras analizan el primer tiempo bodeguero como “defensivo y mezquino”, pero el resentimiento no les deja ver
la inteligencia de un equipo que sabe a qué juega. El Tomba no come vidrio y salió tranquilo, sabiendo que el empate era buen resultado y que sobre todo el rival tenía la presión.
El panorama de GC al principio era con Salomón por derecha, Moreyra y Franco de centrales, y Vallés por izquierda. Tres volantes centrales con tendencia a irse a la derecha (Aguirre, Garipe y Olmedo) y Solana suelto, pero sin marcar la izquierda. Ramírez un poco más adelantado que ellos y Caruso sólo arriba. Así a Vallés se le complicó pelear sólo contra los dos mejores de la Lepra: De la Vega y Gómez. Al Panadero se lo comían y entre que estaba nervioso, la ecuación no cerraba. Con la expulsión de Moreyra (y De la Vega) llegó la primera incidencia importante. Mientras que Trotta no hizo nada, Oldrá mandó a la cancha a Barrera por Vallés, que seguía sin poder con Gómez y para colmo estaba amonestado. Punto para el Gato, porque Marquitos entró de la mejor manera pese a su inactividad ocupando la parte izquierda de la defensa y marcando territorio como los que más saben.
En el complemento Oldrá mandó a Fernández por Ramírez, que tuvo poco contacto con la pelota y estaba dolorido. De esa manera pasó a jugar con dos delanteros, mientras que en Independiente ingresó Ferrero por Peralta, para ver si el grandote aprovechaba algún centro de Gómez. Pero el delantero fue bien cubierto y siempre era anticipado por alguno de los tres defensores. Olmedo, por su parte, se paró cinco metros delante de Garipe y tuvo más incidencia ofensiva. Caruso dejó de protestar y se dedicó a jugar como sabe, y ahí la Lepra tuvo problemas.
Llegó el gol y después no hubo marcha atrás. El Expreso manejó los tiempos, el Chino Rojas entró para cargar aire por la izquierda y junto con Caruso y Fernández armaron las contras que podrían haber liquidado el partido y además aguantaron la pelota con mucha inteligencia muy lejos del arco de Ibáñez.
El Gato podrá seguir diciendo que los partidos lo ganan los jugadores. Y es verdad. Pero también es verdad que él la tiene muy clara y cada triunfo bodeguero tiene mucho porcentaje del técnico.
Tuesday, 20 May 08, 12:54 AM
20.05.08 > ESPECIAL CLÁSICO | Ni en Tucumán, ni en la mismísima Bombonera, Godoy Cruz se sintió tan visitante como en la cancha de Independiente. En las más malas se agranda.

El Gargantini lució colmado con 15 mil leprosos y varios infiltrados.
DESDE EL GARGANTINI
Hacía muchos años que Godoy Cruz no pisaba una cancha donde el
ambiente fuera tan inhóspito como el sábado. Desde que el micro comenzó a llegar a las adyacencias del Gargantini, 90 minutos antes del partido, que el plantel comenzó a palpar que la
hostilidad iba a estar a la orden del día. Arriba del colectivo, los jugadores hacían oídos sordos con el bombo que entonaba el Indio Moreyra a todo volumen y el resto que cantaba y saltaba
golpeando los vidrios.
Arribaron a la cancha y uno a uno fueron bajando. Los plateístas que estaban ingresando se agolparon contra el vallado policial y comenzaron a insultar a todos. “Pecho fríos” y “pingüinos” eran las palabras preferidas. También lograron coordinar entonando un sonoro “sos cagón, Tomba sos cagón”, y desde la platea dos niños bañaban el ingreso con telgopor picado emulando nieve. Ante esto, el Ruso Marcucci y el Cato Salomón entraron sobándose los brazos, como calentándose.
Llegó el momento de salir a reconocer el campo y ahí volvieron los insultos y los chiflidos. Salomón otra vez participó del folclore haciendo signos de que tenía frío y saludando cuando ingresó. Marcos Barrera también se prendió en la onda “qué frío hace en esta cancha”. Pese a todo, las agresiones no pasaban de lo verbal, por lo que todo transcurría en normal tranquilidad.
Cuando el equipo salió a disputar el partido, los silbidos se tornaron prácticamente ensordecedores, y cuando salió Independiente el recibimiento fue un espectáculo aparte con todo el estadio pintado por el humo azul que salía de los tarros ubicados en los cuatro costados.
Antes del gol de Fernández, Solana sufrió la única agresión del partido: luego de tirar un tiro de esquina, una bomba de estruendo le cayó a medio metro y el Chiqui se desplomó. Todos esperaban lo peor (se venía la noche para la Lepra si se suspendía), pero el ex Olimpo demostró la grandeza de los colores que representa y siguió jugando. Por ese gesto se ganó el aplauso de la platea y las felicitaciones de Vila tras el partido.
Minutos después llegaría el grito de David, el silencio de casi 15 mil personas y el final del partido con esa que pasó cerquita del palo de Ibáñez. Mientras el único grito de festejo salía de los jugadores que saltaban cerca del área propia cuando Favale decretó el final, los jugadores locales no sabían donde meterse y se retiraban recibiendo de su hinchada un tibio “a la Lepra la quiero y la vengo a alentar, en las buenas y en las malas mucho más”.
El vestuario tombino era una fiesta. Los jugadores cantaban y saltaban gastando a sus pares azules y soñando con el ascenso. Todo al ritmo de Moreyra que le daba duro y parejo al bombo. Luego llegó el turno del cuarteto, de las felicitaciones de Mansur, Contreras, allegados y el propio Daniel Vila. Las declaraciones y la retirada, en paz, festejando, sin tanta euforia, pero con la tranquilidad de saber que cada jugador compone un grupo maduro que está donde está por mera causalidad de todo un proceso que va más allá de 11 tipos jugando 90 minutos por fin de semana.
El periplo al Gargantini había llegado a su fin. Godoy Cruz había salido con la frente bien alta de su parada más brava de los últimos tiempos. Ganador, firme, seguro y a un pasito de festejar.
Sunday, 18 May 08, 05:21 AM
17.05.08 | Godoy Cruz fue a la cancha de Independiente y se bancó el ambiente como el grande que es. Hubo diferencias de jerarquía en la cancha y justificación de posiciones y ambiciones. El gol de David Fernández confirmó que este no es un deporte librado al azar y significó un triunfazo tombino que acerca más al objetivo.

Besalos, David. Con esos botines rojos mágicos de cuento de hadas, Fernández le metió a Independiente tres goles en dos partidos.
Lo habíamos anticipado en la previa. Algunos preferirán llenarse la boca de palabras. Otros preferimos hablar en la cancha. Algunos buscarán galardones entre nebulosas de dudas. Otros logran los éxitos dentro de las canchas. Algunos querrán desprestigiar realidades. Otros confirman con resultados que la envidia es grande.
Godoy Cruz fue, vio y venció. Se paró guapo en el Gargantini con 15 mil hinchas tirando en contra y sintiéndose más visitante que nunca. Pero demostró su grandeza. Demostró que está un paso más que su rival. Dejó en claro quién es quién en esta historia. Y ganó.
Ganó porque fue paciente en un primer tiempo donde estuvo lejos de la pelota, pero que cuando la tuvo la administró medianamente bien. Ganó porque asimiló mejor la expulsión de Moreyra de lo que Independiente asimiló la de nuestro Hormiga De la Vega. Ganó porque en el segundo timpo paseó su jerarquía de pase corto y seguro, de apertura de campo, de juego simple y conciso. Y ganó porque entró David Fernández, guardado para esta ocasión especial, cambiando palidez por otro gol contra la Lepra. Dándole la razón al Gato y demostrando que en el fútbol algunas veces los cabuleros tienen razón. Era el mismo que le había metido dos el año pasado, eran los mismos botines rojos que aquella vez brillaron en el Malvinas, en este partido lo hacían en la casa azul.

Franco ya está en el piso tras meter el cabezazo pasado. Marquitos Barrera salta para corregir la pelota. Y en el centro, detrás
de Caruso, aparece el pibe de los botines rojos quien empujará la pelota al fondo de la red.
Y ganó porque con la ventaja a favor administró el partido y puso en jaque al local, que jamás inquietó a Ibáñez ni siquiera cuando Salomón vio la roja en una jugada que quedó más para la compensación que para la justicia. Quizás pudo renunciar al triunfazo en una última bola que pasó ahí del palo del Loco, pero también renunció a humillar a su rival con esos dos manos a mano que el propio Fernández se perdió por querer figurar en las estadísticas antes que pensar en su equipo.
Ganó porque tiene huevos y fútbol. Huevos y fútbol que lo acercan más a otra categoría. Y frente a algunos eso queda muy evidenciado.

Arriba los botines mágicos. Y venga el abrazo de Marquitos con la boca llena de felicidad que se suma al Gula
Aguirre.
Friday, 16 May 08, 09:28 PM
17.05.08 | Llegó la hora del clásico moderno del fútbol mendocino. Luego de una semana picante, Godoy Cruz va guapo a la cancha de Independiente sin público visitante. Moreyra es la única duda del Gato, que confirmará el equipo 15 minutos antes del partido.

Así terminó el clásico del 2007. La rivalidad sigue vigente.
Cuando a las 15.30 el árbitro Gabriel Favale (de Primera) pite el inicio del partido, ya no habrán más especulaciones ni declaraciones que valgan. La pelota rodará por el césped del Bautista Gargantini y los 22 protagonistas se encargarán de hablar jugando al fútbol. Atrás entonces habrá quedado una semana cargada de polémicas y condimentos picantes que hicieron que la Mendoza futbolera se moviera por este partido, por estas dos instituciones. Y se habló mucho, más de un lado que del otro, pero se habló mucho. Y ahora llegó el momento de la verdad. Es la hora de jugar.
La particularidad, a diferencia del partido de primera ronda, es que se jugará en cancha propia, ya que Independiente juega en su estadio, y todo el público será local. De esa manera, los jugadores de Godoy Cruz deberán pararse estóicos en un terreno totalmente hostil para soportar presiones y mañas y salir bien parado de un partido complicado. Enfrente van a querer salvar el año.
En el Expreso saben que una derrota no complicaría demasiado los planes. También saben que un empate es positivo. Pero sobre todo saben que ganando quedan a un paso del tan ansiado objetivo. Por eso no se van a regalar y cada uno de los tombinos que salgan a la cancha van a entregar absolutamente todo para lograr un resultado positivo. Cagones, abstenerse y pedir el cambio. Acá hay que romperse el alma hasta lo último.
Concentrados desde el miércoles, los jugadores han tratado de aislarse del circo mediático generado por este partido, y en lo futbolístico, Oldrá mantiene una sola duda que tendrá hasta minutos antes del partido: ¿Juega Moreyra? El Indio salió mal del partido con Talleres y ha estado durante la semana entre algodones. Dicen que no está al 100% pero que igual el Gato lo pondría para tener altura en la defensa.
Si no llega el cordobés, el equipo será el que sale abajo en la gráfica. Si Julio Moreyra logra llegar como para entrar a la cancha, Franco pasará a la izquierda y Vallés en lugar de Rojas, que quedará en el banco. Aparte de esos jugadores, también han sido concentrados Cristian Aracena, Marcos Barrera, Fernando Cámara, Martín Fabro, Gonzalo Díaz, David Fernández, Gabriel González, Luis Ovelar y Jesús Vera. Se presume que Fernando Cámara y Jesus Vera serán los dos que queden fuera del banco.
Señoras y señores, las palabras ya no sirven. Llegó la hora de salir a la cancha y ser hombres. Cualquier cosa puede pasar. Veremos...

Esta imagen entregó el 3-2 del año pasado. Ahora puede pasar cualquier cosa.
Thursday, 15 May 08, 02:51 PM
15.05.08 | Quedó confirmada la movida para alentar a nuestro Tomba a la distancia. Los propusieron ustedes y la idea pegó fuerte. El viernes banderazo y el sábado al Gambarte.
Algo iba a salir. La grandeza de la gente tombina no sabe de prohibiciones. Y, lejos de desafiar a la violencia, demostrando que somos atinados y no nos interesan los disturbios, saltaron ideas sanas para disfrutar del partido alentando sin molestar a nadie.
Las conslusiones fueron contundentes y consisten en dos pasos:
El viernes 16 de mayo nos juntamos en el hotel de los jugadores (algún anónimo tiró la dirección en el otro post que acá
recordamos
http://www.oleole.es/blogs/clubgodoycruz/posts/propon-tu-movida)
a las 18 con trapos y camisetas para hacer un banderazo de apoyo previo al partido, y hacerles sentir a nuestros jugadores que estamos con ellos pese a que no se puede ir a alentar a la
cancha.
Y el sábado nos juntamos en el Feliciano Gambarte a las 3 de la tarde vestidos para la ocasión (como si hubiera partido, con banderas, sombrillas, trapos, camisetas y cotillón) y lo escuchamos por radio.
Desde www.GodoyCruzAT.com.ar iniciamos una movida fuerte y les comunicamos estos pasos a seguir a los principales medios de prensa de la provincia a fin que lo difundan y que haya un mayor acatamiento. Igual entre ustedes encárguense de pasar el dato porque nada funciona mejor que el boca en boca. Además vamos a gestionar con la Comisión Directiva la apertura de la Bodega el sábado a las 15. En caso de que sea imposible de realizar, nos vamos a la Plaza Godoy Cruz y lo escuchamos ahí. Estén atentos a ese dato porque en las próximas horas vamos a confirmar el lugar donde escuchamos el partido.
Además les pedimos a todos los que puedan que saquen fotos y filmen y que luego manden todo ese material al mail de la página (clubgodoycruz.net@hotmail.com) porque vamos a hacer un informe especial con toda la fiesta que se armó.
Está todo dispuesto para disfrutar del clásico a nuestro modo, como podemos, respetando las leyes y sin causar violencia. Ahora que se enteren todos y que no falte nadie.
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Wednesday, 14 May 08, 12:12 AM
14.05.08 | El sábado no podemos ir a alentar a nuestro Tomba la cancha de Independiente, por eso hay que armar una movida. La palabra la tenés vos.
La bendita ley que rige en todos los torneos de ascenso de AFA en todo el país (menos en Primera, claro) impide que los hinchas tombinos vayan a la cancha de la Lepra el próximo sábado cuando bodegueros y azules animen el clásico de la nueva era. Por eso, un hincha propuso a través del mail de la web que armáramos un top five de movidas para hacer el sábado en el horario del partido. Vos que estás leyendo esto, por ejemplo, se te ocurre ir a escuchar el partido por la radio a la Plaza Godoy Cruz, y así habrán otras propuestas más. Una vez que haya una cantidad de propuestas, se toman las cinco más atinadas (nada de tonteras tipo "vamos a la Bologne Sur Mer a tirar piedras", por ejemplo) y se las publica en otro blog. En ese blog, entonces, se vota, todo a través de los comentarios, y la mejor se termina realizando el día y la hora del partido.
Entonces la palabra la tienen ahora ustedes amigos tombinos. La pregunta es simple, la propuesta es la de ustedes: ¿Qué movida atinada y
no violenta hacemos el sábado para apoyar al equipo?
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Friday, 09 May 08, 02:55 AM
08.05.08 | El Expreso dio todo lo que tenía y un poco más para entrar por donde no había lugar y dar vuelta un partido tremendo. Con el último suspiro ganó dejando alma, corazón y vida con un gol para enmarcar del Gula Aguirre, y sumó tres puntos fundamentales en la ilusión.

El Pueblo Bodeguero también puso huevo desde la tribuna. Todos jugaron una final.
Los jugadores lo entendieron. Lo aceptaron. Lo asimilaron. Y, sobre todo, lo pusieron en práctica. En la previa contra Aldosivi, en lo más íntimo del plantel, se sinceraron. No venían jugando a la altura de un segundo puesto que todavía mantenían gracias a la bondad ajena. Por eso se miraron entre ellos, sacaron su fuego interior y lo gritaron bien fuerte: quedan siete finales y hay que jugarlas como tal, se dijeron. Terminó el partido con Aldosivi y festejaron. Y vino el partido con Talleres, en Mendoza, con su gente, para confirmar lo hecho en Mar del Plata. Terminó el partido en el Malvinas, y festejaron. Van dos de dos. Quedan cinco.
Pero antes de festejar a pura emoción el triunfazo contra la T, atrás quedaron 90 minutos llenos de las máximas emociones que nuestro pasional fútbol puede brindarnos. Porque comenzó marcha atrás el Expreso, perdido en el campo, sin atacar, partido entre sus líneas frente a un rival que planteó bien las cosas. Pero la complicación no fue exclusivamente futbolística: a los 25 minutos caía al piso el Indio Moreyra, patrón del equipo, motor fundamental que empuja desde atrás, y sólo se levantó para salir lesionado y frustrado. Un minutos después, Algecira recibió un rebote y desde afuera la mandó a guardar por la esquina del arco de Ibáñez. ¿Más? Cinco minutos más tarde, Curbelo, que venía de un mes afuera por lesión, se resintió y salió prácticamente llorando, y dejando al equipo sin otro defensor y sin su garra charrúa. Oldrá rearmó las cosas como pudo. Vallés por izquierda, Salomón por derecha y Franco de líbero. Aguirre moviéndose por todos lados y Solana bien tirado a la derecha. Fabro por izquierda y Garipe con Olmedo en el medio medio. El fútbol no apareció, pero al menos en los últimos cinco minutos la pelota pasó cerca del arco de los corbodeses, y ese era el aviso de lo que vendría en el ST.

Talleres pegó primero con Algecira en un PT muy malo de Godoy Cruz. Se venía la noche.
Porque Talleres desperdició la oferta, y en vez de matar de contra (estaba todo dado para eso), metió la cola muy en su arco, y le dio toda la cancha al Tomba para que se le fuera encima. Entró el Bibi González para formar un tridente ofensivo y todos tenían posibilidad de pasar porque la T no dejaba a nadie arriba. Y fue Godoy Cruz. Fue con fútbol, fue con mil centros, fue abriendo la cancha y chocando por el medio. Cayó interminables veces en posición adelantada, en errores no forzados, en centros pasados o cortos. Pero en una Caruso picó de atrás rompiendo el offside y facturó. El empate trajo tranquilidad con 25 minutos por delante.
Las agujas del reloj, como Godoy Cruz, seguían, y Talleres ni de contra. Monólogo bodeguero de pelota y campo. Prácticamente se jugaba en una sola mitad. Y se filtraban. Entre tanto ir y chocar, alguno se filtraba. El tiempo, impiadoso él, no frenaba ni daba tregua, y parecía que pese al esfuerzo y los huevos la cosa se diluía en empate. Pero no. Quedaba una más. Una joyita más guardada. Una jugada elaborada por aquellos que han nacido para tener la cabeza y el corazón frío cuando la temperatura hierve y la junta de tapas está a punto de estallar. Si está todo cerrado, hay que abrirlo dijeron entre Aguirre y Caruso. El Gula se la dejó ahí al Rifle, que sin ponerse nervioso se la empaló para sobrepasar la línea de defensores y el pelado, de volea, de mediavuelta, con los ojos cerrados, sin importar cómo ni donde, le dio. La pelota superó al arquero y entró. No parecía un gol de triunfo agónico, parecía más bien salido de un 5-0 poniéndole el moño.

El tablero no miente: 49ST y el partido seguía. El sufrimiento, obvio, a la orden del día.
Y ya con mi primo habíamos cambiado camisetas haciendo lo posible para quebrar la racha, y la Ale había largado la intuición de que su corazón tombino le decía que íbamos a ganar en la última, vos también agostaste tus cábalas hasta que una te dio resultado, y en la popu y en la platea todos tenían menos uñas pero cuando el árbitro culminaba el partido a los 50 minutos, ya nada importaba.

Toia pitó el final y se desató el delirio fuera de la cancha, pero dentro también. Todos se quedaron un largo rato cantando por la
ilusión.
Porque los jugadores lo entendieron. Lo aceptaron. Lo asimilaron. Y en base a eso hicieron un juramento. Quedan finales y hay que ganarlas como sea. Van dos. Quedan cinco. Sigan así.
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Wednesday, 07 May 08, 05:00 PM
07.05.08 | El Expreso afronta la primera de sus seis finales restantes este jueves contra Talleres en el Malvinas. El triunfo en Mardel motiva y seguramente el Estadio explotará. Dentro, los jugadores sin importar cómo, deberán meter un gol más que su rival, porque el mensaje es claro: hay que ganar cueste lo que cueste.

Con las manitos arriba. Así hay que terminar el partido del jueves.
Llega la recta final y las cosas se hacen más complicadas. La presión juega un papel primordial y la mochila pesa mucho más. Por eso hay que sacar una luz de ventaja sin importar cómo. Hay que seguir confirmando el segundo puesto porque no queda casi nada y a la vez queda mucho. Por eso en este caso los medios justifican el fin. Hay que ganar. Y hay que ganar como sea.
La semana pasada se cortó una depresión de cuatro partidos sin conocer la victoria. En Mar del Plata, Godoy Cruz superó a Aldosivi con lo justo, demostrando que todavía está entero pese a los tropezones incluso en ese mismo partido. Y ahora se viene Talleres, en un encuentro que implica la misma complicación. Porque los cordobeses están a un pasito de promocionar por el descenso, pero también de hacerlo por el ascenso. Y la T siempre ha sido un grande del interior.
David Ramírez quedó descartado, y en su lugar es un hecho que estará Luis Armando Ovelar, que cuando ingresa en los segundos tiempos la rompe, pero que de entrada no ha logrado el mismo rendimiento. La otra variante para ocupar ese lugar es Gabriel González, pero el Bibi corre por detrás del paraguayo. Además, se concretó finalmente el tan esperado regreso de Jorge Curbelo, quien jugó por última vez contra Ferro, justo cuando comenzó la racha negativa, y ahora aparece nuevamente recuperado de su lesión. La presencia del uruguayo motiva la salida de Vallés. Solana será el volante móvil por delante de la línea, el que tenga libertad para moverse y asistir a los delanteros, el de ponerse en papel del 10 y distrubuír, en intentar que la ausencia de Ramírez pase desapercibida.
Parada brava, como todas las que quedan. La obligación de ganar y los pocos partidos que quedan en el tintero hacen de la recta final un compendio de nervios y presiones. Pero se puede. Con huevo y hasta con fútbol, se puede. Sólo hay que meter un gol más que el otro sabiendo que se puede lograr desde el primer minuto hasta en el último.
El pueblo bodeguero estará. El equipo seguramente también. ¡Vamos, Tomba!
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Sunday, 04 May 08, 06:26 PM
03.05.08 | Godoy Cruz se impuso a sus dificultades habituales y logró vencer a Aldosivi en un partido de trámite cambiante. Volvió a la victoria tras cuatro partidos y le sacó 5 a Belgrano que empató el clásico con Talleres.

Los jugadores de GC se funden en un abrazo y los de Aldosivi se lamentan. El Expreso regresó a su camino (foto Diario Los Andes
digital).
Terminar ganando un partido con el corazón palpitando mil revoluciones, sufriendo a flor de piel y rogando que la pelota no se encapriche y termine dentro del arco propio, sin duda alguna tiene un sabor especial. Es el costado masoquista del futbolero tipo, porque ganar por 10 goles de diferencia es lindo, pero ganar por uno con tu equipo metido en el arco sacando a la tribuna cualquier pelota que ronda peligrosa por ahí, es emotivamente distinto.
Y así ganó Godoy Cruz en Mar del Plata, triunfando tras cuatro partidos de amnesia contra un Aldosivi que reaccionó en el complemento y complicó lo que parecía ser simple. Porque recién iban 5 minutos y el arquero Capogrosso no fue ni capo ni grosso y en un saque de arco se la regaló a Caruso, que sin miedo encaró y definió. Más tarde, el goleador bodeguero corrigió un remate de Aguirre y marcó el 2-0 parcial para un Expreso que jugaba bien, confiado, tranquilo y lejos de Ibáñez.
Pero en el segundo tiempo Rebottaro la hizo bien. Mandó a la cancha a Corti y Aimar y con el doble enganche el Tiburón encontró la pelota. En base a estos dos jugadores y mucha presencia de mitad de cancha en adelante, el local se le vino con todo al Tomba, que aguantó hasta donde pudo peligrosamente retrasado.
Descontó Leclerq y empató Cajaravilla. Se veía venir y era justo por lo hecho por ambos. Pero a Godoy Cruz le quedaba un último intento, y estaba en el banco de suplentes. El Gato Oldrá hizo saltar al campo a Ovelar y el paraguayo le devolvió la oportunidad con un gol que entró pidiendo permiso.
Los minutos restantes fueron de puro sufrimiento, defendiedo como sea, con cuantos sea, y tirando la pelota donde sea, lo más lejos posible. Había que ganar, no importaba cómo. Así lo entendieron todos que se rompieron el alma para aguantar la diferencia y festejar el doble con el pitazo final de Raffa.
Porque somos futboleros y somos masoquistas. Y es mucho más lindo ganar por uno con los huevos en la garganta, que ganar por 10 de diferencia sobrando al rival.

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