Friday, 13 July 07, 04:21 AM
Estos cuentos llevan algo de realidad, pero los llamo cuentos porque no pretendo tomarme el tiempo para verificar ningún dato; por tanto la realidad se verá trastornada por un recuerdo inexacto. En otras palabras, lo toman como se los doy y lo llamamos ficción.
Miki siempre fue suplente en mi equipo, y era bueno, incluso había agarrado selección. Siempre estaba por si acaso, a la sombra de un grande. Y no era cualquier suplente, que en algún momento puedes hacer entrar, era arquero suplente.
El caso es que, no recuerdo si por lesión o porque no se le renovó al arquero anterior, estaba cuadrado bajo los palos en plena Copa Libertadores. En esta ocasión, una vez superada la fase de grupos, nos tocaban partidos de ida y vuelta contra el DIM colombiano.
El partido de locales fue heroico. Se ganó dos a uno con un gol nuestro luego de cuatro cabezazos en el área, un contragolpe mortal (de ellos a nosotros) y de un penal a favor. El resultado era ajustado puesto que Medellín podía ser plaza complicada.
Corría el año 94 y Colombia (discúlpenme si hiero susceptibilidades) estaba violento. Colombia en general y Medellín en particular. Además estaban bien futboleros. El partido generaba mucha expectativa y la dirigencia del DIM puso precios populares a las entradas. Estadio lleno, señores.
Cuando el partido iba empatado a cero ocurrió nuestra anécdota de hoy. Un hincha local entra a la cancha y extiende el brazo sosteniendo un objeto que parece una pistola en dirección a Miki, que corre desesperado buscando protección en la banca de suplentes y se abraza tiernamente al entrenador. El partido se suspendió unos minutos mientras la policía neutralizaba al desadaptado.
Tres cosas sorprendentes y otra no tanto. Primero: El partido siguió sin que la interrupción acarree consecuencias. Segundo: Según la policía el objeto que portaba nuestro delincuente no era una pistola (como suponíamos todos) sino una billetera. Tercero: Es la primera y única vez documentada en que un compatriota huye de una billetera; generalmente las perseguimos. Cuarto: Mi equipo perdió, como suele suceder.