Saturday, 11 August 07, 04:59 PM
La semana pasada estuve en el cementerio Hollywood Forever, en California, y no fui a visitar a ningún muertito. Fui a ver una película. Sé que suena raro, pero desde hace un buen tiempo, los sábados por la noche, el cementerio abre sus puertas para que los visitantes, acomodados entre las tumbas y mausoleos, vean la proyección de una película de terror. El lugar se repleta y las personas hacen picnic sobre los perturbados difuntos.
Pero esto no es lo peor que le puede pasar a un muerto. En mi país les jugamos fútbol sobre las cabezas. En la ciudad de Chorrillos está la “Cancha de los Muertos”.
El nombre de este recinto, a diferencia de “El Cementerio de Elefantes”, cancha de Colón, no tiene su origen en la retórica. No es que al que viene aquí lo matamos o algo por el estilo. El origen viene de la historia del terreno, que, según la versión oficial está adyacente a un cementerio municipal. La versión popular, más aceptada por todos, incluso por los más antiguos habitantes del barrio, dice que está sobre el antiguo cementerio.
Pero los moradores subterráneos del estadio (los muertos) no han de estar muy felices con tener partido cada domingo, puesto que si actuaron sobrenaturalmente, fue en contra del equipo local, Deportivo Municipal, que jugando en ese estadio descendió a segunda división en el año 2000.
Pero Muni está de regreso. El año 2006 volvió a primera división y seguido siempre por su fiel barra “La Banda del Basurero” (nada de retórica aquí tampoco; el club fue fundado por la baja policía de Lima) buscará ser protagonista este 2007.
Sin embargo, Deportivo Municipal, jugando sobre sus muertos, es perseguido por un fantasma, el de la baja. Hoy por hoy en la tabla acumulada de los campeonatos apertura y clausura peruanos, anda noveno de doce. A dos lugares y cuatro puntos de la zona de descenso.
Suerte para el Muni. Es el equipo simpaticón. Aquel del que todos somos hinchas cuando nuestro equipo no juega.