Friday, 27 June 08, 12:26 PM
La España de Xavi superó a la peor versión de Rusia. Como en el primer partido, La Furia le sacó 3 goles de diferencia. Y como en el primer partido, el resultado estuve lejos de reflejar lo que pasó dentro del campo.

¿Será consciente Xavi que si no fuera por su gol incluso todavía ahora estarían jugando españoles y rusos? Si si, ni siquiera en los
penales se hubieran lastimado...
Antes de escribir cualquier cosa quería aclarar que evidentemente tengo algo de mala suerte con OleOle. Había realizado este post y cuando lo fui a publicar, por arte de magia, el sitio entró en mantenimiento. No es la primera vez que me pasa. Por supuesto lo que ahora escriba no será igual a lo que escribí primeramente, ya que ni siquiera tengo ganas de hacerlo pero al haberlo anunciado por ahí, me veo en el compromiso de cumplir. Intentaré entonces mantener al menos la esencia de de lo que puse anteriormente.
Ahora sí. Bueno, como siempre tengo mi propio análisis y espero no herir susceptibilidades. Primero que nada, dejame Emi no menos que bufarme de tu exagerídisimo aporte (me imagino en pleno momento de ebullición madrepatriótica) de "España el mejor fútbol de la Euro". Ahí quedaría mejor "España dejó a la Euro sin el mejor fútbol", por el hecho de haber eliminado a Rusia. No quiero con esto defender lo indefendible, porque todos lo vimos, y el mejor fútbol de Rusia fue el gran ausente de esta semifinal. Y ahí es donde va dirigido mi análisis, ya que considero que el partido no era de nadie (acá no vamos a hacer uso de la frase "era para cualquiera", porque a contrapartida, parecía no ser de nadie). Ambos equipos salieron, siguiendo la tendencia que marcó el torneo, a jugar de una manera excesivamente liviana, y mucho más si nos fijamos en que instancia estaban jugando.
Rusia quizás respetando demasiado a quien tenía enfrente, probablemente recordando de reojo lo que fue el primer partido de la Euro, y España manteniendo una continuidad de lo que venía mostrando hasta ahora. Dio la impresión de haber un pacto de no lastimarse mutuamente, porque de hacerse daño, nada.
Xavi se instaló como el jugador más clave de su equipo, cuestión que venía dirimiendo con Iniesta y quizás con David Villa por sus goles. Pero el golazo del volante del Barcelona no sólo rompió el esquema de un partido inexpresivo, sino que además fue lo que terminó justificando el resultado final, totalmente exagerado para lo que fue el devenir del partido previo al 1-0.
Porque con la apertura del marcador, Rusia salió (y salió mal), nublado mentalmente como para llegarle con peligro a Casillas y dejando peligrosos huecos defensivos que España se encargó de explotar. Con espacios y tranquilidad, La Furia se armó un festín que terminó con el resultado final.
En conclusión, la pesada historia española (comparándola contra la rusa, claro) fue más que este presente liviano del equipo de Aragonés. Fue esa historia la que determinó el destino de estas semifinales. La pregunta siguiente llega sola: ¿será esa misma historia la que determine el campeón del torneo? La final, de pronóstico reservado, parece tenerle guardado a Alemania un poquito de ventaja. Habrá que ver.
Para cerrar quería hacer dos apartados. El primero con respecto a la camiseta española. Dirán que gustos son gustos, pero me pareció realmente hermosa. Segundo, para Cesc Fábregas, un jugador distinto, sutil, claro y efectivo. Su suplencia en este equipo es una injusticia que Aragonés no debería cometer para la final. Con él dentro de la cancha, España tiene un plus.
¡Qué linda final que se viene!