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Thursday, 29 May 08, 04:50 PM

Esa sonrisota que bordea la necesad es la de Franco Matías Di Santo. Mendocino él, de Mendoza, Argentina. Nacido en la rica cantera bodeguera, no de alguna de las tantas bodegas que adornan mi provincia, sino de la forjadora de grandes jugadores que tiene Godoy Cruz Antonio Tomba. Casi ni figuró por estos pagos porque de chiquito se lo llevaron a Chile. El año pasado triunfó de manera sobresaliente en el Audax Italiano, y para fin de año, el Daily Mirror aseguraba que lo pretendían 10 clubes importantes del viejo continente. El Chelsea FC ganó la pulseada.

Di Santo llegó, ignoto él, y se despachó con 11 goles en 11 partidos en la reserva de los Blues, incluido un hat trick. En la final de la Champions League contra el ManU estuvo en el banco de suplentes, y también estuvo abrazado a sus compañeros en la tanda de penales.

Hoy descansa en su Mendoza natal, juntando fuerzas para seguir su carrera ascendente. En el 2009, probablemente, ya estará codeándose más seguido con el primer equipo. Quizás antes, por como viene...

OleOle te lo presentó. Cuando explote su éxito, no digas que no te avisamos.

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Posted by TibU_22 | Comments (0)

Friday, 13 July 07, 02:52 AM

El volante central que hace el trabajo sucio históricamente pasó desaparcibido. Hasta que apareció un tal Javier Mascherano.


Jugando por la derecha convirtió dos goles seguidos: a Paraguay y Perú.

Y se hizo justicia. Pocas veces son reconocidos, por el simple hecho que su fútbol no brilla ni es lindo para los ojos, y son mucho más conocidos por sacar chispas en los tobillos rivales y por revolcarse en pos de recuperar la pelota. Pero llegó el día que los volantes centrales encargados de hacer el trabajo sucio (léase los "cinco" / nº 5) fueron reivindicados por un sólo jugador (disculpen Ustedes queridos amigos: JUGADORAZO). Javier Alejandro Mascherano dejó el anonimato que su posición sugería y hoy todos hablan del Jefecito al mismo nivel que lo hacen sobre aquellos que llenan los ojos con deleites propios del balompié (Román, Messi, Tévez).

Y se hizo justicia, porque es imposible no hablar de un Mascherano enorme, gigante, con un despliegue solidario que no se limita tan sólo a correr durante los 90 minutos, sino que además se encarga de presionar, de inducir al error ajeno, de recuperar millones de pelotas por partido e incluso hasta de marcar goles (lindos goles) como lo hizo contra Paraguay (ojo exacto, pie delicioso) y Perú (¿era una locomotora? No, era Masche) cuando dejó de jugar en el centro y se corrió a la derecha por el cambio Gago x Verón.

Y se hizo justicia. Que Román siga asistiendo con precisión de cirujano. Que Carlitos siga dejando sangre en cada pelota que pelea. Que Messi siga subiendo al pedestal que dejó vacío Maradona, y obligue a las mujeres a olvidarse de su integridad física. Que ellos hagan el juego bonito. Pero que Mascherano (Masquerano, como diría Bilardo) siga siendo el hombre más importante de la Selección Argentina.

Y se hizo justicia.

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Posted by TibU_22 | Comments (0)