Wednesday, 11 July 07, 10:24 PM
Con notable oficio, Argentina le ganó a México justificando la diferencia en el segundo tiempo. Ahora ante Brasil reeditará la final de la última Copa América.

Heinze festeja la apertura del marcador y el cartel de OleOle.com es testigo privilegiado.
Si alguien decía antes del gol de Heinze que Argentina le iba a terminar ganando 3-0 a México, nadie lo hubiera tomado en serio. Pero el tanto del defensor del Manchester United, aprovechando la impresentable salida de Oswaldo Sánchez, fue la llave que necesitaba el partido para abrir el cerrojo infranqueable que había propuesto con rotundo éxito el Tri. Pero abierto el marcador, la Albiceleste encontró los caminos para nuevamente terminar el partido marcando una diferencia abismal ante su rival de turno, no sólo en goles, sino (sobre todo) en juego.
Pero vamos paso a paso. ¡No pasarás! Hugo Sánchez planteó el partido a la perfección, y sus jugadores ejecutaron el plan sin fisuras. Mérito de México que con un dignísimo trabajo (pese a por momentos abusar de la pierna fuerte apuntando al tobillo ajeno) le cerró los caminos a su rival haciendo trabajo de hormiga de mitad de cancha para atrás y teniendo la suficiencia como para defender lejos de su arco. Destacada en ese rubro la tarea de dos pilares: Torrado y Guardado. Gerardo mordiendo e induciendo al error, y Andrés colaborando y verticalizando cada ataque para no dejar tan solo a Castillo. Así, Riquelme era obligado a jugar para el costado o para atrás, Messi era asfixiado hasta por cuatro rivales y Tévez encaraba demasiado solo como para prosperar. Por eso Argentina tuvo tres situaciones contra una de México, pero la del Tri fue mucho más clara que todas las otras juntas. Y cuando parecía que nada cambiaría la historia antes del entretiempo, Riquelme se puso el guante en su botín derecho, Heinze apareció por detrás de todos aprovechando que lo soltaron, Sánchez salió a saludar a un amigo que estaba en la tribuna, y Argentina rompió el candado. Era todo lo que necesitaba.
La clave. ¿Que pasó en el segundo tiempo que México se quebró totalmente? Más allá que el resultado en contra lo obligó a atacar con mayor compromiso dejando agujeros del medio para atrás, Hugo Sánchez hizo una movida que en teoría no se entendió, y que la práctica confirmó el error. Amonestado, el DT decidió dejar en el banco a Torrado, su hombre fuerte en el medio. En soledad, Guardado se guardó en un costado y México perdió presencia en la zona caliente. Sin marca definida, crecieron Verón y Cambiasso (sobre todo el primero), Riquelme pudo descargar, Messi encontró espacios y Argentina cambió toque intrascendente por dominio absoluto de pelota y de campo.
Y toque Argentina, toque. Fue entonces cuando la paciencia albiceleste tuvo sus frutos. ¿Qué pasaba si el remate de Nery Castillo (única intervención de la joya mexicana) en vez de pegar en el travesaño entraba? Nunca lo sabremos. Lo concreto es que Argentina abrió el partido desarmando a los aztecas a puro toque y liquidando el marcador con las joyas de Messi y Riquelme (en un penal que dejó más dudas que certezas).
De esta manera, la Albiceleste no dejó ninguna duda de su superioridad no sólo frente a México, sino frente a cuanto rival se le ha puesto enfrente. Ahora será la hora de la verdad, en un superclásico que además será un remake de la final de Perú 2004.