Fue un Inter más sólido que brillante el que se quedó con tres puntos fundamentales al vencer por 2 a 1 a Atalanta en San Siro, gracias a los goles de David Suazo y Julio Cruz. Sergio Floccari le dio
cifras definitivas al marcador. Puntos fundamentales porque le permiten al Inter rechazar el embiste de la Roma, que en la tarde le había ganado al Genoa y había alcanzado a los punteros en la table:
ahora el Inter suma 28 y pudo defender la ventaja de tres puntos que tenía. La Atalanta tiene 18 y por ahora ocupa la sexta plaza junto a Palermo. Brillante el Inter fue, en el comienzo, gracias a la
pareja ofensiva Cruz - Suazo que Mancini sacó de la generosa galera de su plantel. La Atalanta parecía más firme y organizada, el Inter jugaba ordenadamente pero sin creacción en el medio y con el
único recurso de meter pelota adelante para los dos delanteros. Recurso simple pero absolutamente efectivo, porque los dos sudamericanos conjugan el mismo fútbol y tienen la misma mezcla de habilidad
y potencia físca. Fácil, para ellos, entenderse casi de ojos cerrados y armar una serie de jugadas con paredes estrechas en velocidad, casi fútbol de salón. Así fue el primer gol: Cruz cerró la pared
con Suazo, quien fue a buscar la descarga por izquierda y definió con un zurdazo rasante al primer palo, con poco ángulo y gracias a la gentil colaboración del arquero. El segundo también fue mérito
de Suazo, quien picó muy bien por derecha y metió un centro pasado venenosísimo: pasó por arriba del arquero y pegó en el palo opuesto, quedándole servida a Crzu per el elemental tap-in.
El segundo gol fue fuertemente contestado por los visitantes, y efectivamente Cruz estaba tan solito porque antes se había liberado de Carrozzieri con un evidente empujón, que el referí
evidentemente no pudo ver. Igualmente el Inter se relajó un poco y llegó el descuento, casi de casualidad: Floccari recibió de espaldas, Córdoba erró el anticipo y entonces el delantero pudo darse
vuelta hacia adentro y despachar un terrible derechazo que se clavó a lado del palo a la derecha de Julio César.
La segunda etapa fue del todo diferente. La Atalanta salió a presionar mucho más arriba y demostró tener más combustible en el tanque, puesto que hizo el gasto del partido en todo el complemento
y terminó más entera que el local. El Inter, con mucha humildad, se defendió con gran intensidad y Mancini fue llenando al equipo de defensores porque en el banco no había volantes disponibles. Así,
en el final estaban en la cancha todos juntos Córdoba, Samuel, Materazzi y Chivu (cuatro centrales), más los laterales Maicón y Maxwell. Así y todo el Inter sufrió, porque los contraataques rápidos
de Ibra (ingresó por Suazo) no alcanzaban para cerrar el partido, mientras que la visita, aún sin lastimar mucho, seguía arrimando y encerrando al local en su área. Pero no alcanzó, máxime luego de
la expulsión de Simone Inzaghi por una falta inútil y torpe sobre Julio César. La figura, sin dudas, fue David Suazo, pero también Julio Cruz, autor de un gol y una asistencia, merece una mención
especial.