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Friday, 25 July 08, 06:29 AM

 

El delantero del Rojo quedó en la historia con sus 293 gritos que lo convirtieron en el máximo goleador del fútbol argentino. Aquí su vida...

Nadie gritó tantas veces como él. Arsenio Erico está en todos los libros que hablen del fútbol de este país porque es dueño de un récord difícil de superar: es el máximo goleador con 293 conquistas, una más que Angel Labruna.

Su estilo fue inigualable. Saltaba más que cualquiera de sus rivales y hasta le ganaba a los arqueros que estiraban sus brazos para quedarse con la pelota. Como buen paraguayo, el juego aéreo era su especialidad. Nadie podía frenarlo cuando iba a buscar el cabezazo. Erico comenzó a jugar al fútbol en el Colegio Salesiano de Vista Alegre y a los once años se incorporó a Nacional de su país. A los quince, debutó en Primera. Su agilidad y sus estéticas contorsiones cada vez que se elevaba llamaban la atención en Paraguay. Y cuando se declaró la Guerra del Chaco, que enfrentó a paraguayos y bolivianos, integró el equipo de la Cruz Roja que jugó en Uruguay y Argentina para recaudar fondos para los damnificados.

Así fue como su juego cruzó las fronteras. Y en Argentina dos clubes lo vieron con buenos ojos: River e Independiente. Los de Avellaneda quisieron contratarlo en el vestuario de Boca después de uno de los partidos de la Cruz Roja. Pero como Erico era menor de edad, un teniente coronel les explicó a los dirigentes que no estaban en condiciones de ceder el pase porque podían declarar al delantero como desertor. Igualmente, siguieron con las negociaciones y consiguieron incorporarlo a cambio de los 12 mil pesos que les pagaron a Nacional de Asunción.

Pero antes, River también había hecho un intento por quedarse con el goleador. Sin embargo, el que no quiso ir a Núñez fue el Erico: "Si era por River, hubiera jugado para ellos. Pero estaba Bernabé Ferreyra y ¿qué iba a hacer yo ahí? Por eso le disparé", contó después el delantero.racias al gol. Erico llegó a Independiente en el 34 y se adueñó de la camiseta número 9 por 12 años. Su debut fue el 6 de mayo del 34 ante Boca, pero no convirtió, aunque sus principios estaban claros: "Quiero darle al público el gol, que es lo que más se celebra". Una semana después cumplió su promesa: le marcó dos a Chacarita. Allí comenzó su cosecha. Esa que lo llevó a ser el máximo goleador del fútbol argentino. Además, fue goleador en los campeonatos de 37, 38 y 39 y en esos dos últimos años también fue campeón con el Rojo.racias a su buen rendimiento, Erico exigió un aumento en el 41. Enojado porque no se lo daban, decidió irse a su país a jugar para Paraguay ante Argentina por la Copa Chevallier Boutell. Pero Independiente reclamó ante la AFA y el partido se suspendió. Igual, los dirigentes tuvieron que viajar a Asunción para convencerlo para que volviera. Al final, lo hizo pero consiguió firmar por más plata.

Entre sus 293 goles, hubo uno que entró en la leyenda: uno a Boca que se cansó de contar en cuanta nota le hicieron. Erico se tiró en palomita para cabecear un centro, pero se pasó. Entonces, antes de caer al piso le dio a la pelota con el taco y la mandó a la red. Pero sus goles no le valieron sólo mejoras en sus contratos sino que también logró un premio. Aunque casi lo pierde por su culpa...

Junto a Juan José Maril, Vicente de la Mata, Oscar Sastre y Juan José Zorrilla formó una delantera tan recordada como La Máquina de River. Se fue de Independiente en 1946 después de jugar 325 partidos, con un promedio de gol de 0,882 por encuentro. Un problema en los meniscos lo complicó. No se recuperó bien y su juego decayó. Antes de volver a Paraguay jugó siete partidos en Huracán, pero no hizo goles. Se retiró en Sol de América tras un paso por Nacional, el club donde se había iniciado.

Murió el 23 de julio de 1977, luego de que le amputaran la pierna izquierda a la altura del muslo. Un problema arterial le había producido gangrena. Pero ya había dejado una marca. No sólo con sus goles, sino también con sus palabras: en el 75, tres años antes del Mundial que ganó Argentina, dijo que el único delantero parecido a él era Mario Kempes. "Tiene pasta. Va bien al cabezazo, es fuerte y juega con las dos piernas". Algo sabía.

Siempre estaba ahí para meterla
F. Varallo (Amigo de Erico)

Arsenio Erico fue un fenómeno como jugador además de ser un señor como persona. Su mejor arma era cuando saltaba. Les ganaba a los arqueros y metía todos los goles de cabeza. No era como Bernabé Ferreyra de hacer goles espectaculares, pero siempre estaba ahí. Cualquier rebote, cualquier pelota que le quedaba, era gol. Le pegaba bien y de cabeza era un fenómeno.
Todos recuerdan la anécdota de cuando estaba por ganar el premio de los cigarrillos 43: me confesó que una pelota la dejó pasar para que la metiera otro así no se perdía la plata.

Se planto en 43 Goles 
Héctor Degiorgi. Hijo de Rosendo Degiorgi, fundador de Independiente. Vio jugar al equipo.
Una de las anécdotas más recordadas del primer título de 1938 fue que la tabacalera Picardo, que fabricaba los cigarrillos 43, que después se llamaron 43/70, le dio un premio a Arsenio Erico por sumar esa cantidad de goles en el campeonato. Pero faltando dos fechas, el paraguayo ya había llegado a los 43 y en esos partidos cada vez que estaba por meter uno le tocaba la pelota a Antonio Sastre o a Vicente de la Mata para no pasarse. Se cuidó y se quedó con el premio.

Sastre, Erico y De la Mata formaron una delantera extraordinaria. Se entendían de memoria y no los podían parar. Si no habían podido ser campeones antes fue porque eran muchos los equipos que estaban integrados por grandes jugadores y todos estaban en la pelea por el título.

Pero se veía venir que Independiente iba a ser el campeón en cualquier momento. Y despejó todas las dudas con la campaña que realizó en los últimos diez partidos de ese año. Ganó los diez y metió 45 goles, una cifra espectacular. En total, ese torneo metió 115. Así pasó a River por dos puntos.

Pero no todo lo bueno estaba en el ataque. Ese equipo de Independiente tuvo a uno de los mejores arqueros de la historia del club: Fernando Bello. Un señor del arco. Además, estaban Celestino Martínez y Raúl Leguizamón, los otros hombres importantes del plantel.

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Posted by milnueve | Comments (0)

Thursday, 24 July 08, 07:28 AM

EL “SALTARIN ROJO”, “SEMIDIOS DE AVELLANEDA”, “PARAGUAYO DE ORO”, “HOMBRE DE GOMA”

No hay nombre más grande ni más glorioso, en el fútbol paraguayo todo, que el de Arsenio Erico. Su nombre resume, en sí mismo, todas las bondades del futbolista paraguayo nacidos y por nacer. En su nombre legendario se aúnan los talentos de los más grandes, pues, al decir del poeta porteño Carlos de la Púa, “el día que nació Erico, se rompió el molde”.

Arsenio Pastor Erico Martínez nació, poco menos, en la cancha de Nacional, que por entonces quedaba en Iturbe y Cuarta Proyectada. Su padre, sus tíos, sus hermanos y sus primos, nueve en total, regalaron el apellido Erico para gloria de Nacional, en diversos años desde 1909, hasta 1942.

Arsenio debutó a los 15 años (había nacido el 30 de marzo de 1915, en barrio Obrero) en la Primera de Nacional, donde jugó hasta que llegó la Guerra del Chaco. Sus comienzos se remontan a la vieja cancha de Salesianito, hoy cementada, en el célebre “Equipo Azul” formado por el no menos famoso Pa’i Pérez.



Al año del inicio de la contienda bélica con Bolivia volvió del frente para integrar el equipo de la Cruz Roja, que hizo maravillas en una gira por Argentina y Uruguay, recaudando fondos para la atención de los heridos y prisioneros de Guerra. A iniciativas del Dr. Andrés Barbero, entonces director de la Cruz Roja, la Liga Paraguaya de Fútbol integró una selección con el fin de recaudar fondos para la mejor asistencia a los heridos del Chaco. Arsenio Erico, la revelación del Nacional, estaba enrolado en el Ejército y prestaba servicios en Puerto Casado. El comandante Molinas ordenó su retorno a Asunción para integrar la selección.

Los seleccionados vestían casaca blanca con una cruz roja en el pecho. El DT era Domingo Cino. Presidió la delegación don Ricardo González y viajaron los siguientes jugadores: Fortunato Mariotti, Adolfo Velázquez, Casiano López, Quiterio Olmedo, Marcos Gerinaldo Rojas, Lorenzo Romero, Andrés Amaré, Ramón Viccini, Mariano Alvarez, Pichico Salcedo, Andrés Mendoza, Carlos Aguilera Mazó, Eligio Esquivel, Arsenio Erico, José Ibáñez, Martín Flor, Rafael Erico, José Bernié, Timoteo Ramírez y José de la Cruz Franco. Jugaron en total 26 encuentros en la Argentina y en Uruguay.

Así fue que lo descubrió el Independiente de Avellaneda, en 1934 y se lo llevó.

Brilló como astro de primera magnitud entre lo más grande del fútbol sudamericano de su época. Marcó más de 300 goles en su carrera, algunos de ellos por Huracán, donde tuvo fugaz paso, y por Nacional, sobre todo en la campaña de 1942, que lo contó en sus filas para los partidos decisivos frente a Cerro Porteño, que consagraron campeón a la “Academia”.

Sigue siendo el goleador no igualado del rico historial futbolístico argentino aunque recientemente un revisionista discutible le “inventó” un gol a Labruna con el que supuestamente igualó el record de 293 goles del gran Arsenio.

Reverenciado por todos, dentro de la cancha, pero lo fue más fuera de ella. Por su sencillez, su modestia, su solidaridad y su generosidad sin límites. “Un paraguayazo de ley” para quien todos los homenajes son pocos, según no se cansa de decir Carlos Gómez, amigo de toda la vida de Erico y famosos ambos, uno en las tablas y el otro en la cancha.

Ejerció la dirección técnica en Asunción y le cupo entrenar al Sol de América de 1957, el mejor equipo del año, pero que perdió el campeonato en la última fecha. Fue una tarde desgraciada del arquero solense que encajó un gol de mediacancha, uno de los pocos que marcó Claudio Lezcano en su vida para darle el título al Olimpia.

Con justicia el estadio de Nacional lleva su nombre, el mismo que una tribuna del estadio de los Defensores del Chaco. Lo triste es que Erico nunca pudo jugar en la selección, perdiendo la Albirroja a su figura más rutilante de todos los tiempos.

La vida mortal de Arsenio se apagó un 23 de julio, hace 32 años. Se fue de este mundo para convertirse en inmortal. Tanto que, como dice Distéfano, “nunca habrá nadie igual que Erico”.


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Posted by milnueve | Comments (0)